Aquél opuesto definitivo
Quizás tomar el té por las tardes
o un café con leche semidescremada
Con astucia y con malicia
con intenciones sórdidas rozantes de ternura.
Codificando mis intenciones en secreto
Secretamente aclarar en un murmullo
exclamaciones en el viento
Gritos con voz apagada, con canciones que no dicen nada.
Sólo sé que me gusta sentir
erizada la piel de nuevo
Aunque no haya motivo alguno
aunque no sepas tú más nada.
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