me sabes a tonada bajo la lluvia
como el viento fresco que emana con el rocío
un guiño convertido en sal
como el caudal de tu sonrisa
déjame desprender mi piel de tus entrañas
leyenda escrita entre tus pechos
para enterrarme bien hondo
cual animalito
de nuevo en el calor de tu vientre.
reméceme
distráeme
revuelve mi pelo que llora por tí
en susurros de viento y vapor de agua
y la congoja de mi nudo ciego
ámame y déjame morir
porque así de nuevo surgiran melodías quietas
de tierra iluminadas
que hablan de tí, de mí y de nosotros
allá lejos
donde guardé lo mas triste
que humedece por tí mis pestañas.
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