Lo que pasa es que tu cara va cambiando,
de a poco y sin que nos demos cuenta.
A veces llenas de muecas solitarias y otras de un misterio malvado, incorruptible.
Yo me detengo a mirarte entre fotos de antaño y un recuerdo de pintura fresca; me detengo sin una cohartada y deduzco que tus ojos no son iguales, que tus labios me entumecieron y que la pintura se secó.
Lo que pasa es que tu cara va cambiando, sin rumbo ni patrones
sólo por hacerlo, sólo porque sí, sólo porque no.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario