A veces un adiós significa un hasta pronto. A veces un hasta pronto es un adiós que prefiere ser menos, para poder soñar de vez en cuando.
Yo no he dicho hasta pronto, mucho menos un adiós.
Pasaron las horas rapidamente aquella noche y al despertar la mañana siguiente pude sentir un aroma dulce, desconocido, pero tan familiar como aquella ciudad a dos horas de aquí. En un lugar tan conocido como los recuerdos que tengo de mi niñez, de árboles grandes por avenidas calurosas y mujeres de blanco invitándonos a refrescarnos en mesas de madera con manteles a cuadrillé.
Sabía que el vacío de semanas anteriores se repetiría, pero esta vez sería distinto. El río sigue su curso así como su vida y también la mía. Mientras me consuelo mirando algunas fotos de momentos que nunca viví, con esa persona que jamás he conocido, asumo que estoy loco. Que es imposible saber que existe, porque realmente solo existe en mi mente. La vida, las personas, son solo una sumatoria de impulsos que pasan frente a mis sentidos y ella puede ser el resultado de ciertos procesos de mi cerebro.
Damn!
Los dias han pasado lentamente, el tiempo siguió su curso y yo aferrandome a un par de palabras, que de seguro, mi mente ha creado para mi propio bienestar, palabras de un tercero que comienzo a comprender, soy yo disfrazado de locura. Como la extraño.
Siento que de pronto el destino me engaña y se ríe en mi cara, me hace sentir vivo otra vez para arrebatarme un trozo de dulzura.
Anoche fue una buena noche, los fuegos artificiales me recordaron su sonrisa, con cada explosión de colores aquella sonrisa con olor a pasto y arcoiris llegaba hacia mi, un olor humedo y de madera que se acercó lo suficiente para permitirme sentir que quizas mi sueño es realidad y que no es de aquellos sueños donde te despiertas justo antes de concretar tus deseos.
Despues de tanto cigarrillo en la ventana (esa maldita ventana que lo único que hace por mi es hacerme cariño en el pelo y consolarme) me dí cuenta que no quiero esperar nada, que no voy a esperar a una nueva desilusión ni esperaré soñar tanto que no pueda despertarme. Quizás si no espero nada el destino me tomará por sorpresa y esa persona tan idealizada que vive en mi mente aparezca aquí, frente a mí, un día de estos.
No. Odio ser tan específico.
Ella no se aparecera un día de estos, porque como ella no existe nadie. El maldito sol de la tarde se esconde como todos los días detras de los cerros que albergan la entrada sur a la ciudad, el regadío suena allá abajo como todas las tardes y yo estoy esperando la noche para religiosamente soñarla en mi ventana mirando la luna y las estrellas.
Y ya no la extraño porque me hace mal guardarla tan adentro, porque al final jamás la veré fuera de mis sueños. Y sigo sentado frente a un objeto que emula luces de artificio y sigo enamorandome de letras apiladas sugerentemente en un aparatito de comunicación portátil y ondas satelitales.
No la extraño conscientemente hoy, pero se que volverá cuando la luz del dia se apague y entre los cerros se prenda la luz de mi mesita de noche.
2 comentarios:
por suerte lei esta entrada i pude comentarla altiro contigo... porque si la leia sin poder comunicarnos, muero de pena.
chan!
au no!!!
eso seria lo peor!
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